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Un mal día.

He vuelto a tener una de esas rabietas. He vuelto a mi etapa infantil, llena de miedos y angustias. Me he comportado cómo tanto te molesta, cómo tanto nos enferma y cómo en ocasiones, tanto me libera.

No me siento liberada, me siento asustada y por ratos asqueada ¿Se puede sentir repulsión hacia uno mismo? Claro que se puede pero hay que estar bien conscientes de los defectos que lo atañen a uno, hay que saber identificar la falta, la herida, el lugar donde habita el ego, la guarida del miedo y la puerta que lleva al enojo. 

Conozco a detalle lo que soy y en quien me convierto cuando más amo, cuando tanto me duele e incluso cuando inevitablemente termino odiando. Me cuesta decir que no soy el modelo a seguir de nadie, que aparento más cordura de la que en realidad poseo, que carezco de seguridad porque elegí no  aparecerme el día de reparto y que si me das la despedida, sólo por este terco e inservible orgullo pronunciaré dos veces  el adiós.

Nunca podré amarte como lo has deseado y como yo más he querido. Fallo a diario y más de una vez al día, debido a esos fallos quisiera por momentos dejar de ser yo, convertirme en alguien más, en quien sea pero alejada de mi, de lo que me construye, de lo que nos destruye.

No podré amarte como lo has deseado y como yo quisiera hacerlo, pero ya te amo. 

1 comentario en “Un mal día.”

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